
Es interesante pensar cuánto tiempo y dinero algunas mujeres invierten en cuidar su imagen exterior, incluido su vestuario, pero qué poco tiempo invierten en cuidar su corazón. El corazón, es el asiento de las emociones y de la voluntad de las personas. En ocasiones nuestro corazón está manchado, deteriorado, dolido por preocupaciones y los problemas del diario vivir. En otros momentos se encuentra tomado por una terrible enfermedad como la vanidad y el egoísmo. ¡Qué mal nos vemos entonces! No olvidemos que el corazón es el espejo de nuestra alma.
Ya lo dice la Biblia: "Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida. Con toda diligencia guarda tu corazón, porque de él brotan los manantiales de la vida" (Proverbios 4:23). La sabiduría, el cuidado y el amor de Dios por nosotras son infinitos; por ello, desde tiempos antiguos, estas palabras nos llegan con el ánimo pronto para detenernos a revisar lo que habita en nuestro corazón. Jesús hacía notar a sus seguidores: "Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos... maldades, engaños, sensualidad, envidia, orgullo e insensatez. Todas estas maldades de adentro salen, y contaminan al hombre" (Marcos 7:21).
Tal vez no te habías puesto a pensar que el corazón también necesita pasar por un centro de embellecimiento. Y aquí mismo está su tratamiento:1ero. Enfoca tu vista en Dios: "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu fuerza, y con toda tu mente" (Mateo 22:37). Cuando vuelvas tu corazón a Dios, verás las situaciones desde su óptica. Podrás levantarte cada mañana y agradecer todo lo bueno del día, y poner en Él todas tus preocupaciones. Tu espíritu se renovara. 2do. Expande tu atención mas allá de ti misma hacia tu prójimo. Una palabra de aliento; un abrazo de consuelo; un caramelos con un niño, dar una ropa con la vecina necesitada. Cuando lo haces una vez, tu corazón te pedirá hacerlo una y otra vez. Y lo fortalecerás con buenos sentimientos.
Vivimos en un mundo obsesionado por la estética exterior, pero Dios mira mas allá: "No mires á su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desestimo; porque Dios mira no lo que el hombre mira; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, mas Dios mira el corazón. " (1 Samuel 16:7). Haz lo mismo tú, mira primero tu alma y reálzala y veras como se embellece tu exterior.
Tal vez no te habías puesto a pensar que el corazón también necesita pasar por un centro de embellecimiento. Y aquí mismo está su tratamiento:1ero. Enfoca tu vista en Dios: "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu fuerza, y con toda tu mente" (Mateo 22:37). Cuando vuelvas tu corazón a Dios, verás las situaciones desde su óptica. Podrás levantarte cada mañana y agradecer todo lo bueno del día, y poner en Él todas tus preocupaciones. Tu espíritu se renovara. 2do. Expande tu atención mas allá de ti misma hacia tu prójimo. Una palabra de aliento; un abrazo de consuelo; un caramelos con un niño, dar una ropa con la vecina necesitada. Cuando lo haces una vez, tu corazón te pedirá hacerlo una y otra vez. Y lo fortalecerás con buenos sentimientos.
Vivimos en un mundo obsesionado por la estética exterior, pero Dios mira mas allá: "No mires á su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desestimo; porque Dios mira no lo que el hombre mira; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, mas Dios mira el corazón. " (1 Samuel 16:7). Haz lo mismo tú, mira primero tu alma y reálzala y veras como se embellece tu exterior.

0 comentarios:
Publicar un comentario